martes, 12 de abril de 2011

LA MADRE DE LAS CORNUA

LA MADRE DE TODAS LAS CORNÚAS
( LA HISTORIA DEL PESCADOR " EL RUTO ")
La historia del  pescador que regresa con su compañero de una tarde para  escupirla: una pesquería de una urta y dos calamares , no más de 50 duros (250 pts). Ya bautizada  la jornada como un asco, se cruza un bicharraco, una  cornúa gigante mezcla de Raya inmensa y Tiburón Martillo, " Todos esos bichos con los colmillos y la boca por abajo, Marrajo y tiburón y negra y toda esa gente mala".

El objeto del  relato no está en esa persecución por cazar al mastodonte marino, que los arrastra hasta que desfallece, sino en el momento en que el agonizante animal reposa ya en la playa y, al rajarlo, empieza a parir conuitas.  
El pescador protagonista  entra en trance,  en un mal rollo tremebundo e intenta salvar las crías que salen de la cornúa devolviéndolas al mar. Lo consigue con alguna, pero la mayoría mueren en sus manos áspera  o en el agua o ya están muertas y él es ya una espiral de dolor, de vida no nacida que se le resbala y su compañero de barquita se cachondea: " ¿ Que vas a montar, una guardería infanti? Perdido el día, los pescadores intentan colocar la mercancía sin que nadie puje esos 200 Kilos de maternidad muerta. Ofrecerán mil míseras pesetas dos tipos de Jerez, que convertirán la cornúa en pienso. Ese pescador, durante semanas, no para de rememorar entre los sudores del alcohol la imagen de la cornúa y sus crías.

El Ruto abandona la barquita gris, que parece la más frágil de la "Flota Caletera". El sólo lleva un cubo azul del que sobresale una bolsa verde. Todo pescador tiene el pez de su vida y puede contar la misma historia dos millones de veces. El pez de "Ruto" es una cornúa. ¿Sabe lo que fue aquello? --me dice--Un crimen. ¿Pero cómo iba a saber yo que era una hembra....?"
   
A la mañana siguiente, el calor aplasta en el resbalaero del Club Caleta. En la marea baja  duermen las barcas, las gaviotas con ese graznido que parece una carcajada se pegan el gran festín con las vísceras de pescado que desechan los pescadores y un grupo de desdentados con rostros que son cordilleras de piel debate sobre si hay más gente guapa o fea en el mundo. Es la hora en que desfilan latas de Cruzcampo bien frías.
En el Club de la Caleta hay casi 400 socios inscritos que se dedican a la pesca deportiva,(por lo que tienen un tope de cinco Kilos de pescado por barca que no se puede destinar a la venta). Esto, naturalmente, no es así. Hay quien, ya muy pocos, sigue malviviendo de la mar al modo tradicional.

A las doce y media de la mañana, horas antes de que se celebre la muerte del verano con el Entierro de la Caballa, abandona El Ruto su barquita gris. Han regresado casi todos  los pescadores con cajas de corcho que contienen docenas de caballas. El sólo  lleva un cubo azul del que sobresale una bolsa verde. "No he pescado ná, unos cangrejos", y se maldice a si mismo y a unos cuantos fenómenos de la naturaleza. Se dirige a su taquilla del Club Caleta, se cambia la camisa renegrida que es puro cartón de tanta sal por una camiseta en la que se lee F.B.I. y se va para La Viña en una bicicleta de chiquillo en la que va anudad algo que parece ser una bandera de España. 

En el bar en el que para El Ruto hay un vocerío ensordecedor.  Los parroquianos se insultan amigablemente. El Ruto tiene ente sí un vaso de vino blanco y manda callar: "Silencio, que me están entrevistando, partida de ignorantes!!!. A continuación, se echa su L.M. al pecho, baja la voz y confiesa: No sé lo que escribió el  Quiñones. Yo soy analfabeto, qué sé qué puso en eso del monstruo de las mil pesetas. Aún así, hace un relato muy fiel a la ficción de Quiñones cuando rememora el momento, pero se sale numerosas veces del asunto.
Abandona la cornúa y se recrea en algunos de sus moraos célebres, como cuando se quedó dormido en la Iglesia del Nazareno cuando iba a salir la procesión y los guardias le dijeron que se levantara y él se fue "andandito" y se encontró,  de camino, con unos gitanos en la playa y se unió a la fiesta y acabó cantándole a los pasos...cree recordar.

Aunque no paran de bromear con él y él no para de encararse, hay mucha más ternura en este bar de hombres recios quemados por el sol que en un salón de belleza. Uno de ellos me lleva a un aparte mientras El Ruto sigue con su cantecito. "¿Tú no podrías llevártelo a ese programa de Canal Sur en el que se buscan las parejas? Necesita una mujer, no cuida de su casa. Es un buen hombre, pero está solo, muy solo...  "La mirada de Ruto se ensombrece cuando se habla de la soledad. "Enviudé sin tener hijos--dice , de repente, ceremoniosamente serio-- y me fui con mi madre, pero cuando murió mi madre...En el mar, en esas noches, ocurren muchas cosas. 
Una  noche estuve con la barca cerca de Rota y caían los Rayos cuando el cielo se hizo rojo, se alumbró  y como si fuera un día rojo.

En el Club todos conocen al Ruto y todos pueden contar sus andanzas. Están de acuerdo en que es de lo que no miente y también están de acuerdo, como el propio Ruto, que lo que le gusta es darle al vinillo. Su bicicleta es su sello. Cuando la bicicleta --"mi mula"-- esta ahí, es que el Ruto se ha ido a navegar con su barca gris,  a buscar la urta en las rocas y  fondos que él aprendió.  
Reflexiona uno de los bromistas del Club, ya en serio, que "yo creo que algún día se irá en la barca él solo y ya no volverá, nunca volveremos a saber de él".  Pero él ha vuelto, ¿por qué no iba a volver?  Ha vuelto con su bolsa de cangrejos, ha vuelto el hombre que pescó a la madre de todas las cornúas de la que salieron todas esas crías. Crías y crías muertas. "Un crimen, escúcheme bien, un crimen".

  UNO DE LOS MÁS VETERANOS , QUE YA HA REBASADO LOS 70 AÑOS, CUENTA QUE " NO HABRÁ MÁS DE UNA DOCENA QUE NOS SIGAMOS DEDICANDO A ESTO .

ANTES DE QUE CAMBIARA EL RÉGIMEN--Y ÉL FIJA EL CAMBIO DE RÉGIMEN NO EN LA TRANSICIÓN , SINO EN LA LLEGADA DEL EURO--AQUÍ HABÍA UNA VEINTENA DE BARCOS QUE EMPLEABAN CADA UNO 3 O 4 MARINEROS . YO TENGO QUE PESCAR PORQUE SI NO ME MUERO . NO HE HECHO OTRA COSA QUE PESCAR TODA MI VIDA. SI NO PESCO , ME SIENTO EN EL SOFÁ DELANTE DE LA TELEVISIÓN Y ME PONGO GORDO , ME HINCHO Y EXPLOTO . ASÍ QUE PESCARÉ HASTA QUE ME MUERA ".

JORGE ES OTRO VETERANO, EMPEZÓ A PRÍNCIPIOS DE LOS AÑOS 50 , CON SIETE AÑOS , A PESCAR CON SU PADRE. EN EL BAR EN EL PARA EL RUTO HAY UN VOCERÍO ENSORDECEDOR . LOS PARROQUIANOS SE INSULTAN AMIGABLEMENTE . EL RUTO TIENE ANTE SÍ UN VASO DE VINO BLANCO Y MANDA CALLAR , A CONTINUACIÓN , SE ECHA SU L. M. AL PECHO , BAJA LA VOZ Y CONFIESA: NO SÉ LO QUE ESCRIBIÓ EL QUIÑONES . YO SOY ANALFABETO . AUNQUE NO PARAN DE BROMEAR CON ÉL Y ÉL NO PARA DE ENCARARSE , HAY MUCHA MÁS TERNURA EN ESTE BAR DE HOMBRES RECIOS QUEMADOS POR EL SOL QUE EN UN SALÓN DE BELLEZA . UNO DE ELLOS ME LLEVA A UN APARTE MIENTRAS EL RUTO SIGUE CON SU CANTECITO . NECESITA UNA MUJER , NO CUIDA DE SU CASA . ES UN BUEN HOMBRE , PERO ESTÁ SOLO , MUY SOLO..." LA MIRADA DE RUTO SE ENSOMBRESE CUANDO SE HABLA DE LA SOLEDAD . " ENVIUDÉ SIN TENER HIJOS--DICE DE REPENTE , CEREMONIOSAMENTE SERIO-- Y ME FUI CON MI MADRE , PERO CUANDO MURIÓ MI MADRE...

EN EL CLUB CALETA TODOS CONOCEN AL RUTO Y TODOS PUEDEN CONTAR SUS ANDANZAS . ESTÁN DE ACUERDO EN QUE ES DE LOS QUE NO MIENTE Y TAMBIEN ESTÁN DE ACUERDO , COMO EL PROPIO RUTO , QUE LO QUE LE GUSTA ES DARLE AL VINO . SU BICICLETA ES SU SELLO . CUANDO LA BICICLETA DE CHIQUILLO " MI MULA "--ESTA AHÍ , ES QUE EL RUTO SE HA IDO A NAVEGAR CON SU BARCA GRIS , A BUSCAR LA URTA EN LAS ROCAS . REFLEXIONA UNO DE LOS BROMISTAS DEL CLUB , YA EN SERIO , QUE" YO CREO QUE ALGÚN DÍA SE IRÁ EN LA BARCA ÉL SOLO Y YA NO VOLVERÁ , NUNCA VOLVEREMOS A SABER DE ÉL . PERO ÉL HA VUELTO , ¿ POR QUÉ NO IBA A VOLVER ? . HA VUELTO CON SU BOLSA DE CANGREJOS , HA VUELTO EL HOMBRE QUÉ PESCÓ A LA MADRE DE TODAS LAS CORNÚAS DE LA QUE SALIERON TODAS ESAS CRÍAS . CRÍAS Y CRÍAS MUERTAS . " UN CRIMEN , ESCÚCHEME BIEN , UN CRIMEN " .